Las ideas del Renacimiento
Texto por Guillermo
El inicio del periodo renacentista es considerado mayormente a partir del siglo XV; sin embargo, dicho inicio se puede rastrear desde el siglo XIV. Es más, algunas formas de representación y modelos de pensamiento con clara tendencia renacentista se sitúan en el siglo XIII. De esta manera, diremos que el inicio se desenvuelve en el paso de la Baja Edad Media, durante el gótico tardío y el gótico hasta el surgimiento de las primeras ciudades en Italia. En este primer momento, que consideraré un preludio, el antagonismo entre distintos imperativos retenidos desde la Edad Media y los nuevos ideales y cuestionamientos se remarcan.
En primer lugar, a nivel de organización social y económica había un proceso de transformación entre la aristocracia medieval, que era la dueña de las tierras, y las ciudades en desarrollo. Además de la transformación social causada por la Peste negra, y la necesidad de desarrollar las ciencias para el beneficio de la salud humana y demás cuestiones. El antes y después de las reflexiones filosóficas, expresiones artísticas y explicaciones científicas son en gran medida determinadas por estos acontecimientos. El tipo de pensamiento y la conciencia que se deriva de cada individuo ante este contexto disuelven la visión dicotómica de la carne y el espíritu, presente en la Edad Media. Como es sabido, durante el Románico tanto en los templos: aquellos espacios obscuros con pequeños rayos de luz; y también con los cantos lo que se pretendía era abandonar la carne, considerada la fuente del pecado por su implicación sensorial y fruto del deseo, por el espíritu, aquello que es lo más cercano a Dios. Es así, que en el renacimiento italiano se retoma el valor de la carne y lo terrenal como fuente de belleza, la belleza de la naturaleza. La naturaleza al ser parte de aquello que Dios creó debe ser considerada también divina. Ante el pasado diremos que el renacimiento italiano es la culminación de algunos aspectos del medievo; ante el futuro diremos que anticipa muchas de las ideas presentes en el renacimiento. Por lo tanto, el siglo XIV se encuentra entre los mundos del medievo y el renacimiento.
Naturalismo del siglo XIV
Dentro de las ideas filosóficas y científicas del renacimiento se encuentra el naturalismo. El surgimiento del naturalismo del siglo XIV es resultado de ideas de finales del gótico. Aquí tenemos la oposición de los escolásticos y los nominalistas.
La diferencia de estas dos maneras de ver la realidad estriba en su tipo de acercamiento a los fenómenos de la naturaleza. La diferencia, de forma general se plantea en la distinción entre el pensamiento inductivo y deductivo. El primero siendo un proceso que va de lo particular a lo general, ósea la inducción; y el otro de lo general a lo particular, que es la deducción. La utilización del pensamiento deductivo lo tendremos de la mano de los escolásticos, y la utilización del pensamiento inductivo de los nominalistas. Los nominalistas transformaron los procesos de razonamiento escolástico, insistiendo en que las generalidades se componen de agrupamientos de objetos individuales. Los escolásticos, por otra parte, partían de una proposición hipotética y después deducían los hechos de los fenómenos según dicha proposición. En otras palabras, los escolásticos razonaban a priori y los nominalistas a posteriori; unos antes del hecho mismo y los otros después. El pensamiento inductivo fue el ganador en este primer momento, pues el establecimiento de leyes universales a priori no correspondía a las necesidades de la época. El pensamiento inductivo fue el que terminó por fundar la ciencia moderna a través del método experimental. Se establecía que para llegar a los hechos se tenía que partir de la observación directa. Al ser la manera de afrontar los fenómenos directa, los hechos particulares tomaron mucha más importancia que las leyes generales o universales. En otras palabras, los fenómenos de la experiencia no se trataban de manifestaciones de ideas universales presentes en la mente de Dios sino un conjunto de particularidades que sólo se podían llegar a conocer mediante su observación directa. El interés era la realidad tangible y no la mera contemplación ideal.
En el arte la tendencia a la atención particular se manifestaría en la representación de figuras en un nivel natural, la exactitud de la anatomía, los modelados tridimensionales por medio del claroscuro y leyes de perspectiva lineal para introducir diferentes planos.
Del lado de la religión vemos una relación más equivalente entre Dios y los seres humanos, gracias a la presencia franciscana en los pueblos y ciudades. En este momento, la relación entre Dios y los hombres ya no se basa en el temor sino en el amor, de igual manera las relaciones entre los mismos hombres cambiaron puesto que se trató de diseminar un ideal igualitario entre ellos, fuese cual fuese la posición social. Esto representó un cambio en la organización social en relación con su pasado feudal, es decir, el pasado del orden jerárquico. Se cambió una relación ética de tipo vertical por una horizontal, que suponía la no distinción entre cada hombre. El olvido de la relación de temor entre hombre y Dios, provocó el espacio para la valoración de cada componente de la naturaleza: árboles, plantas, animales, frutos, el viento y las nubes, etc, como manifestación del amor de Dios.
Si pensamos un momento, la progresiva disolución de la iconografía y simbolismos religiosos son el resultado del pensamiento naturalista, con implicaciones filosóficas y científicas llevadas por a las particularidades, por parte de la inducción, y las enseñanzas de los franciscanos. El enfoque de las particularidades y el planteamiento de éstas como manifestación del amor de Dios quitaban a la paloma su carácter simbólico y valoración sagrada, por implicaciones fenoménicas. Hay así, un gran contraste con las explicaciones fantásticas de la Edad Media vistas en el pasado, por ejemplo los bestiarios; como intentos de entender fuerzas incomprensibles contra la nueva visión; la explicación basada en la experimentación que ofrecía respuestas más concretas.
Podemos de igual forma rastrear este carácter naturalista desde el siglo XIII en la representación de imágenes con la escultura de la catedral de Chartres. Pero, es innegable que fue hasta el siglo XIV cuando se difundió dicho carácter. Entonces, la respuesta a la pregunta ¿Cómo representar lo visible? Para las artes plásticas encontró su sustento en el siglo XIV con el abandono de lo supraterrenal por lo terrenal, o en otros términos: de la especulación metafísica a la observación concreta de los hechos. Las cosas podían ser representadas tal y como se presentaban en la naturaleza.
La figura de San Francisco es muy importante pues fue él quien difundió a través de sus parábolas e imágenes el amor por los hombres, la hierba y los árboles; mensajes que todos podían entender. En la pintura es Giotto quien tradujo ese mensaje a formas pictóricas. Es
en estas circunstancias cuando se logra el equilibrio entre lo abstracto y lo concreto, entre la esencia divina y la realidad humana.
Una de las consecuencias de que los artistas se acercasen al naturalismo, es que se distanciaran del simbolismo y, por lo tanto, del misticismo medieval. Giotto mostró escenas de naturaleza humana; él no mostraba a los santos como hombres con un espíritu trascendental sino como humanos, quienes sentían todas las emociones al igual que cualquier otra persona. Giotto más allá de mostrar la naturaleza se enfocó en lo que significaba la vida de sus personajes; manifestó un interés por los hombres. Siendo el principal tema sus personajes. Algo que hay que remarcar es que Giotto sí mostró ciertas preocupaciones por la manera correcta en la que debía representarse el espacio y la anatomía mediante la aplicación de color y el sombreado, pero el paisaje siempre quedaba en segundo plano ante sus caracterizaciones. El peso psicológico es reconocible ante estas consideraciones, pues cada uno de estos formaba una atmosfera por las actitudes que asumían, actitudes emparentadas al drama. El balance en las pinturas de Giotto se encuentra en plasmar la naturaleza misma y la naturaleza humana con ambiente dramático.
Naturalismo científico del siglo XV.
El segundo enfoque del naturalismo se encuentra en el ámbito científico. Recordemos que uno de los factores que impulsó el saber científico fue la libertad que ofrecía el planteamiento del modelo mercantilista. Es decir, la iglesia no tenía una presencia tan marcada frente a los saberes y la organización social; las ciudades en desarrollo decantaron la balanza hacia la nueva clase social, los burgueses. Como característica del siglo XV estarán las familias, los mecenas que seleccionaban a los artistas para desarrollar trabajos artísticos que fortalecieran su posición. Los artistas por su parte tenían libertad para la investigación que seguía el flujo del interés científico; muchos artistas irán en busca de su pasado grecorromano pues es el referente más cercano hablando geográficamente. Ante este fondo decimos que existió durante el siglo XV una gran cercanía entre el arte y la ciencia; por lo que, cada artista se volvía especialista de acuerdo con la disciplina que practicaba. Los arquitectos se volvieron geómetras y los músicos expertos en acústica. Maquiavelo planteo su obra el Príncipe en base a observaciones hechas a través de la historia de Florencia. Ghiberti consideró las proporciones matemáticas del cuerpo como fuente de su belleza y escribió el primer tratado de óptica italiana. Brunelleschi siguiendo los estudios de Vitrubio se interesó en las proporciones matemáticas de sus edificios. Alberti en sus libros de pintura, escultura y arquitectura recalcó el estudio de las matemáticas como principio de todas las artes. En suma, el estudio de la anatomía permitía saber con exactitud cuáles eran los movimientos y las posturas del cuerpo humano.
En la pintura el naturalismo científico significó plasmar a la naturaleza de forma más fiel, basada en la observación detallada y exacta. Las investigaciones científicas de leonardo fueron más allá de los aspectos anatómicos y científicos de la naturaleza humana y llegaron a los metafísicos psicológicos. En la música hubo un interés por la teoría clásica aunado al interés de experimentar con problemas acústicos; los músicos del norte de Europa se caracterizaron por la erudicción. Se aplicaron leyes matemáticas a cuestiones de composición como las progresiones rítmicas, proporciones formales y elaboración de medios técnicos más complejos. El concepto espacialidad cambia con los descubrimientos geográficos de Colón. Brunelleschi logra aplicar las nuevas concepciones del espacio retomando la arquitectura romana; logrando establecer una cúpula que se alza hasta más de 134 m desde el suelo. En la pintura hay un ordenamiento más normal de los objetos respecto al espacio que ocupan. En esta tendencia al naturalismo científico, la pintura y escultura se unieron firmemente con las leyes geométricas y científicas. La disección de cadáveres para el estudio del cuerpo humano muestra un espíritu de libre investigación. Del lado de las matemáticas con los estudios de perspectiva.
Humanitarismo franciscano.
Como antecedente a una orden en la Edad Media tenemos el movimiento cluniacense que añadió el monasticismo a la forma de organización del feudalismo. En el renacimiento italiano tenemos la orden franciscana, que revolucionó todo lo que implicó el movimiento cluniacense. Al hacer una pequeña comparativa veremos que la orden franciscana a diferencia del movimiento cluniacense no se confinó en los claustros, sino que se diseminaron por todas partes; expresaban y practicaban otros ideales; como la pobreza, la humildad y el amor por los hombres. El compromiso y la convivencia con los pueblos forjó su unión con la sociedad.
Su problema, en contraste con los cluniacenses no era con el mundo sino con las actitudes mundanas que dentro de él se llevaban a cabo. Se debe considerar que el movimiento cluniacense fue más una orden que un movimiento, pues lo que implica la orden es la organización basada en la jerarquía, mientras que la orden franciscana debe considerarse más un movimiento, dada su visión igualitaria.
El ascetismo que subyacía de la practica medieval fue poco atractiva para las clases medias que vivían en ciudades cada vez más prosperas. La gran movilidad presente en las ciudades permitió la unión entre las manifestaciones sacras y populares. La unión entre el arte sacro y el popular lo vemos en las loas de San Francisco; un tipo de música que estaba destinada al goce popular del corazón más que al goce hermético del cerebro.
El salto de Giotto a ser considerado el artista que había roto con la tradición con un nuevo estilo pictórico tornó el panorama de un nuevo aire, uno de libertad. San Francisco mostró una nueva ruta de la religión. El informalismo de la pintura, la adopción del lenguaje regional en la literatura y la música popular hablaban de expresiones que habían cambiado de patronos.
El artista tiene una nueva concepción de sí mismo. Con el cambio de modelo económico y la transformación social causada por la peste negra el artista se encontraba cada vez menos supeditado a su gremio por lo que se podía tomar ciertas libertades en los temas que elegía, en la elección se hace ver un claro interés por la antigüedad clásica: Niccolo Pisano, Giovanni y Dante son algunos artistas que en el gótico tardío presentan un interés marcado por la antigüedad. Se inicia con ello la continuación de la antigüedad grecolatina. Pero, la situación del renacimiento italiano tiene que ver sobre todo con una cuestión más geográfica que cronológica o psicológica dado que Italia se encuentra cerca de Roma. El renacimiento tiene que verse como una continuación de una tradición cultural.
Humanismo del estilo romano renacentista.
Al igual que el humanismo florentino, el humanismo romano fue la consecuencia de una readopción de los valores de la antigüedad grecorromana por un intento de reconciliar las prácticas paganas con las prácticas cristianas. El deseo estaba en revivir la filosofía de Platón y reinterpretar la de Aristóteles, y como fin principal redescubrir al mundo y al
hombre. No había intenciones ni religiosas ni científicas sino que el respaldo estaba en los escritores clásicos. El humanismo en un intento de ver hacia delante vio en el futuro ideales que se habían manifestado ya en el pasado, pero no en su pasado inmediato, ósea el periodo medieval sino en las civilizaciones antiguas de Grecia y Roma. Escritos como la República de Platón sonaron en personajes como Lorenzo Médici, quien vio en esta obra una orientación para el gobierno civil. Maquiavelo en tucídides encontró una manera de interpretar la historia y Bramante en la arquitectura romana.
Los humanistas eligieron las formas más puras de arte clásico, los miembros del círculo humanístico de Florencia comenzaron a hablar y escribir griego con tutores nativos. Así, se tradujeron los diálogos de Platón y las epopeyas homéricas. El interés por reunir, editar, traducir y comentar fueron labores de gran entusiasmo.
La afirmación griega que el arte trata de copiar a la naturaleza fue reconocida. Sin embargo, en la arquitectura y la música dicha afirmación tuvo que ser aplicada como un sistema ordenado irregular que se ajusta a las proposiciones y leyes matemáticas. Para los humanistas el arte era un camino que llevaba al paraíso clásico. Según Platón el hombre al beber las aguas del leteo olvidó su origen divino, al enamorarse de una persona bella le recordaba su afinidad natural por la belleza.
Individualismo renacentista
Entre las razones que los mecenas renacentistas tenían para encargar obra estaban: las formas y técnicas empleadas, la consideración de la personalidad humana que se advierte en el retrato, el deseo del prestigio personal por medio del arte o la posición social del artista. En cada uno de estos aspectos se revela la valoración que tenía el hombre del renacimiento hacia sí mismo, a sus contemporáneos y su sitio en el mundo. El auspicio personal ganó cada vez más importancia. Las familias que llevaban a cabo distintas construcciones, entre ellos los Médicis llamaban a competencia a los mejores artistas de Florencia para realizar diversos encargos. Las familias consideraban importante la elección del artista pues definiría su estatus no sólo de su presente sino también de su paso a la historia. Además del mecenazgo, el enfoque técnico de las distintas artes señala también la tendencia individualista. El perfeccionamiento del dibujo de perspectiva, la unificación del espacio en un punto del horizonte, la perspectiva lineal presupone que todo se observa desde el punto de vista del espectador. La iglesia de planta central debajo de una gran cúpula es la expresión de la misma idea; el hombre es el centro del espacio arquitectónico, el centro del universo.
Los retratos tienden a ser más personales e individuales. Lo tenemos en las estatuas de Donatello poseen una individualidad humana; son seres personales y no abstracciones. El elevado rango social de los artistas florentinos se manifestó por la inclusión de sus propios retratos; las autobiografías, como la de Ghiberti, las firmas de los artistas en sus obras que dieron autonomía a su posición de artista respecta de a otros y que llegó en a su disolución por el reconocimiento como lo planteó Miguel Ángel al decir que sus obras no necesitaban su firma. Muchos artistas no contentos sólo con sus obras comenzaron a realizar autobiografías elogiándose a sí mismos, Giorgio Vasari dejó constancia de la vida de los artistas que había conocido. Aunque, en toda época existe un cierto rasgo individualista, en el contexto en el que se desenvolvía Florencia fue ideal para que los artistas tuvieran mayor contacto con sus mecenas y con el público. El deseo de obtener fama era bastante fuerte y se inicia una gran estima por la personalidad, así lo demuestran retratos, biografías y autobiografías de distintos artistas.
Los retratos tienden a ser más personales e individuales. Lo tenemos en las estatuas de Donatello poseen una individualidad humana; son seres personales y no abstracciones. El elevado rango social de los artistas florentinos se manifestó por la inclusión de sus propios retratos; las autobiografías, como la de Ghiberti, las firmas de los artistas en sus obras que dieron autonomía a su posición de artista respecta de a otros y que llegó en a su disolución por el reconocimiento como lo planteó Miguel Ángel al decir que sus obras no necesitaban su firma. Muchos artistas no contentos sólo con sus obras comenzaron a realizar autobiografías elogiándose a sí mismos, Giorgio Vasari dejó constancia de la vida de los artistas que había conocido. Aunque, en toda época existe un cierto rasgo individualista, en el contexto en el que se desenvolvía Florencia fue ideal para que los artistas tuvieran mayor contacto con sus mecenas y con el público. El deseo de obtener fama era bastante fuerte y se inicia una gran estima por la personalidad, así lo demuestran retratos, biografías y autobiografías de distintos artistas.
Conclusión:
Las ideas renacentistas no nacen directamente en el siglo XV por el interés de continuar la tradición cultural grecorromana sino que establece sus antecedentes desde siglos anteriores; estos se pueden llegar a rastrear desde el siglo XIII con primeros acercamientos al naturalismo. La manera en la que se había concluido la Edad Media también tiene mucho que ver con el tipo de ideas que imperarán en el renacimiento, pues es durante esta etapa cuando se pasa de una organización social basada en la economía natural a una basada en la economía monetaria. La movilidad de recursos propició la movilidad de trabajadores y la constitución de los gremios en distintos sectores de las ciudades. La disolución de los gremios inicia la distinción entre artesano y artista, y se inicia la distinción, la individualidad entre cada artista. El problema sufrido con la Peste negra aunado al desarrollo de las ciudades exigían otro tipo de necesidades, necesidades prácticas; la atención de la naturaleza y sus particularidades era primordial. El gótico tardío es el periodo que sienta la mirada de nueva cuenta por la naturaleza y muestra interés por lo clásico. San Francisco, Dante Alighieri y Giotto, ejemplifican el balance entre la visión religiosa, natural y psicológica del arte y la religión.
El naturalismo, el humanismo y el individualismo hacen que el camino del renacimiento plantee el desarrollo científico y filosófico desde una perspectiva antropocéntrista, es decir, una perspectiva que poco a poco fue situando al hombre como el centro del universo. Los avances científicos eran aplicados bajo este criterio. El impacto lo vemos en la pintura con el estudio de la perspectiva lineal que convergía en un solo punto en el horizonte; en la arquitectura con la planta de tipo central y los estudios alrededor de los tratados de Vitrubio.
Con esto, puedo decir que el inicio del renacimiento y sus ideas en Florencia no es una casualidad, que Florencia sea el foco de él se debe tanto a un pasado inmediato que indicaba la solución a problemas con concordancia al pasado grecorromano como a su situación geográfica, pues Florencia se encuentra cerca de Roma. De igual forma la presencia de las familias impulsó la búsqueda de los artistas a la investigación de conocimientos que se consideraban profanos.