PROCESOS DE CONSTRUCCIÓN Y SIMILITUDES DE LA ARQUITECTURA CON OTROS CONVENTOS 1°.
Los materiales de construcción se
obtuvieron en Yanhuitlán, así como en los pueblos vecinos y sujetos. Del cerro
Yucudu se cortaría parte de la cantera, la cal se conseguiría de las caleras de
Teposcolula; la arena, al parecer de Coixtlahuaca; cantera y madera, de Amatlán
y Yanhuitlán; madera de Xaltepec, Tamazola y Tlaxiaco
Los cimientos deberían erigirse
con el doble de ancho de las paredes e ir decreciendo a escarpa a medida que
subieran hasta alcanzar el grueso de aquéllas, cuyo centro tendría que caer a
plomo sobre los de abajo, las paredes se vislumbraron como dos tapias
perpendiculares rellenas de cascajo.
Según Vitruvio y Alberti los
muros con estas características eran los mejores ya que duraban para siempre.
Dicho sistema era conocido con los nombres de “tres capas”, de “cortezas”, “a cajón”
o de “dos envolturas”, cada una se hacía con tablas puestas a cuchillo que
actuaban como moldes y tenía su propia función climática: la de afuera recibía
los vientos y el sol, mientras la interior daba sombra. Si bien los muros del
inmueble se imaginaron “a cajón”, lo mismo ocurrió con los contrafuertes y
también con las torres posteriores, repletas de ripio. Las envolturas de unos y
otras se planearon con sillares de cantera rectangulares unidos con un mortero
de cal, arena y agua. La parte media de cada sillar inferior debía coincidir
con la junta de los dos que estarían arriba. A esta técnica hizo referencia
Alberti, aunque era amplia mente usada en Europa. Las bóvedas de arista con
nervaduras y de cañón corrido se utilizarían en el templo y en el primer cuerpo
del convento gracias al uso de altísimas cimbras de madera y de sillares de
cantera labrados ex profeso. Los nervios de las primeras tendrían una función
estructural, ya que actuarían como el marco diagonal rígido al que se anclarían
los plementos formando una especie de espinazo de pescado. Las nervaduras se
unirían entre sí por medio de múltiples piedras clave, crearían una espiga
central como eje rector y figuras de estrellas en el caso de la iglesia.
Canalizarían las fuerzas a sus cuatro puntos extremos, es decir, a los canes,
donde los entramados de enjutas darían estabilidad al conjunto. En efecto, la
red de nervaduras y plementos se apoya en enjutas que adquieren una mayor
resistencia por el exterior debido al empuje de los contrafuertes. Éstos le dan
equilibrio al edificio y lo arriostran en su conjunto. “Cada elemento tiene una
específica función estructural necesaria para la estabilidad.” Todos los
componentes se encadenan entre sí y no permiten movimientos. Sobre el entramado
de cantera se pondría finalmente un recubrimiento de ladrillos
John McAndrew. (1965), apuntó
varias ideas nuevas, como la del programa urbanístico de la región Mixteca, que
radicó en que la plaza se encontrara atrás de los edificios religiosos de
Teposcolula, Yanhuitlán y Tejupan (del mismo modo, Mullen advirtió esta
singular disposición en el lado oriente de las iglesias de Yanhuitlán y
Teposcolula) Propuso también la posibilidad de que el atrio no hubiera tenido
posas ni capilla abierta, por lo cual ésta pudo situarse en la portería,
hipótesis que compartió con Martha Fernández. Igualmente, en su apreciación,
los conventos de Yanhuitlán y de Coixtlahuaca se asemejaban en el atrio
construido sobre una plataforma; en las bóvedas de nervadura; en los detalles
ornamentales del templo y en el diseño de la portería, toda vez que pudieron
colaborar las mismas personas en ambas fábricas. Finalmente, encontró
similitudes decorativas en las obras conventuales de Tlaxiaco, Cuilapan, Etla,
Huitzio y hasta Tehuantepec.
En el caso de Yanhuitlán, el
ancho mide 14.5 metros y el largo, 62.5 metros, por lo que el radio es 1: 43
Robert Mullen, en la década de
1990, publicó dos trabajos: La arquitectura y la escultura de Oaxaca
1530s-1980s (1992) y Architecture and its Sculpture in Viceregal Mexico (1997),
en los que dio continuidad, amplió y profundizó el estudio que había presentado
en 1975. El autor observó nuevas semejanzas entre el templo de Yanhuitlán y el
de Coixtlahuaca, ya que la portada oeste “original” del primero le sugirió
parecido a la del segundo;115 además, vio analogías en las portadas del norte
de ambas iglesias, aunque la manufactura le resultó distinta, ya que en
Yanhuitlán prevalecía el gusto español del “plateresco”, mientras que en la de
Coixtlahuaca, el indígena o del “plateresco-tequitqui”. Asimismo, encontró
similitud entre las bóvedas nervadas de los templos de Yanhuitlán, Coixtlahuaca
y Santo Domingo de Oaxaca, por lo que volvió a atribuir esas obras, al ya
referido fray Francisco Marín.
(A. GONZALEZ. YANHUITLAN 2009 PDF)
El Plateresco, también llamado gótico plateresco, Protorrenacimiento, estilo
Isabel, estilo Reyes Católicos, fue una corriente artística,
especialmente arquitectónica, desarrollada por la monarquía española en
la península ibérica y los territorios imperiales de América y Asia, que
apareció entre el gótico tardío y el Renacimiento, a finales del
siglo XV, extendiéndose durante los dos siglos siguientes.
Resulta de una modificación del espacio gótico y de una
fusión ecléctica de componentes decorativos mudéjares, del gótico
flamígero y lombardos, así como primerizos elementos renacentistas de
origen toscano.
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