domingo, 20 de octubre de 2019

Edificación y conquista. 1ra parte.

Yanhuitlán, el pueblo ubicado en la Mixteca alta, fue el lugar templado donde se estableció la primera orden que llegó a la Nueva España. Como toda orden, ésta necesitaba un lugar en el cual vivir para facilitar la tarea de adoctrinar a los naturales. La edificación del convento de Santo Domingo Yanhuitlán es un acontecimiento que consolidó a la orden dominica como una orden presente en la Mixteca alta. Antes de la llegada de esta orden el pueblo de Yanhuitlán estaba totalmente regido por el cacique, el encomendero y sus gobernantes. La estrategia de las ordenes mendicantes era clara: comenzar el proceso de evangelización bautizando a los líderes, para así, facilitar la conversión de los gobernados. Este proceso no fue inmediato sino que presentó varios conflictos para su conclusión.

Domingo de Betanzos, Gonzalo Lucero y Vicente de las Casas eran los dominicos que enviados por las provincias de España llegaron a la ciudad de México en 1526; ellos se quedarían por dos años en dicha ciudad, hasta que en 1528 Fray Vicente de Santa María junto con otro grupo de frailes llegan a la ciudad. Fray Vicente de Santa María tenía órdenes de ser vicario; es decir, alguien que sustituye en funciones a otro miembro de la orden como representante de una provincia, por lo que, ahora la tarea de Betanzos era partir a Guatemala, y continuar la tarea evangelizadora. Dejó la ciudad de México en 1529. Por otra parte, se le dio la tarea a Gonzalo Lucero acompañado de Bernardino Tapia, un cronista, de dirigirse a Antequera, de igual forma, para predicar; dicho camino a Antequera atravesaban la Mixteca. El proceso de conversión en Yanhuitlán daba comienzo de esta manera. Sin embargo, los dominicos contaban con algunos inconvenientes que repercutieron en su tarea.
En primera instancia los dominicos efectuaban pocas funciones debido a la escasez de sacerdotes, sumado a ello sus decisiones dependían de provincias externas como la Bética o Andalucía, así que la tarea evangelizadora se demoraba porque se tenía que pedir permiso al vicario de dichas provincias y su respuesta podía demorar meses. Las empresas catequista y fundacional comenzaron su planificación de manera sistemática después de la instauración de la provincia de Santiago de predicadores de México de la Nueva España, en 1532. Una vez se levantó la provincia se comenzó con el primer capítulo provincial, el 24 de agosto de 1535. En él se decidió dividir la provincia en tres. Cada parte tomaría el nombre de "nación"; se encontraba la nación mexicana, la mixteca y la zapoteca. Las últimas dos apoyadas por la diócesis de Oaxaca.
El resultado del capítulo provocó la posibilidad de conversión de los líderes en un proceso que duraría 17 años. Como consecuencia del capítulo provincial Fray Gonzalo Lucero y Bernardino de Minaya realizaron distintas expediciones en su camino a Antequera. Gonzalo Lucero se dirigió a la nación mixteca y Bernardino a la zapoteca. Debido a que Yanhuitlán se encontraba en el camino Gonzalo y Bernardino tuvieron la oportunidad de predicar y conocer a sus habitantes con señas. Predicaron a los yya taytabo y tay saqui. En esa oportunidad bautizaron al encomendero, nombrado como Diego de Porras, en 1529; y al corregidor, bautizado como Miguel Díaz de Aux en 1535. Posteriormente, se ubicó al cacique por el día de su nacimiento que se encontraba entre el 9 casa y el 7 mono.
Fray Bernardino reportaría que había obligado al cacique y los demás gobernantes mediante el proceso inquisitorial a convertirse. El cacique adoptó el nombre de Don domingo de Guzmán y dos de los gobernantes los nombres de Don Francisco y Don Juan; todo ello ocurrido entre los años 1544 y 1546. La predicación en inicio fue difícil dado que no había todavía algún dominico conocedor de la lengua mixteca, por lo que, Fray Bernardino se tuvo que valer de traductores para predicar la doctrina cristiana, pero su cometido no fue concluido y se retiró poco después.
Fray Bernardino manifestó:
Sabrá vuestra majestad que... yo me partí a las  indias de vuestra majestad con siete compañeros religiosos con celo de la conversión de aquellas gentes a nuestra santa fe, y llegados a México... nos partimos a diversas provincias y a mí cupo el valle de oaxaca, ochenta leguas de México donde hice monasterios primero, y en la provincia de  anguytán otro, y en la provincia de tehuantepec otro; en las cuales hice congregaciones de los hijos de los indios principales de a trescientos a quinientos... Sabrá Vuestra majestad que yo he  estado diez años en las indias de vuestra majestad [¿1528-1537?] y he visto las tiranías que los  españoles hacen en los indios...

Bernardino había construido ya un primer monasterio en Yanhuitlán y convertido a los indios principales. Sin embargo, al cabo de unos años los dominicos abandonaron Yanhuitlán; hecho que también Don domingo Guzmán, el cacique hizo saber dando su testimonio del proceso inquisitorial pues el expresó que los frailes habían construido un monasterio y que al cabo de un año se fueron; él afirma que es a través de su estudio en el monasterio que acató la doctrina cristiana y aprendió a leer.
Dado que el monasterio se edificó entre los años de 1529 a 1535, fue uno de los más tempranos, contemporáneo al de Antequera.

Tras la retirada de Fray Bernardino de Minaya la encomienda de Yanhuitlán pasó a Vicente de las Casas, el encomendero. Poco después llegó a Yanhuitlán Fray Dioniso de Vargas como nuevo vicario encargado de la provincia. Éste, se comenta, fue sobornado por los indígenas para que sus ídolos no fueran destruidos. Se dice que en una ocasión un muro se cayó encima de los indígenas y que, por este hecho, Fray Dioniso exhortó a los indígenas de la labor de destruir los cués para edificar el nuevo convento. Aún con esta demora el convento fue terminado antes de 1538, pues en el 2do capítulo provincial se establece que existían ya 7 conventos fundados, y entre ellos estaba San Dioniso de Yanhuitlán. A dicho convento llegaron los frailes Domingo de Santa María, José de Robles, Domingo de San Vicente y Mateo Galindo. Domingo de Santa María se convirtió en el nuevo vicario de Yanhuitlán.
En 1532 Domingo de Santa María asistió a diversas juntas eclésiasticas donde se habló de la conversión de los naturales, la catequesis, la congregación de los indios en repúblicas y el beneficio de las encomiendas; como se presentaban ciertas resistencias por parte de los indígenas a la conversión, en una de las juntas se habló de la necesidad de que éstos sintieran y vieran la fuerza y el brazo real. La idea expresada en las juntas fue aplicada por el nuevo vicariato en Yanhuitlán dando origen a una ermita y alojamiento para los frailes; ofreciendo la versión de que los indios habían recibido a Santa María cálidamente con festividades y dando rápidamente un sitio para edificar una iglesia. Pero, realmente había otra versión de lo sucedido del lado del cacique y sus gobernantes; bajo estas perspectivas existió un conflicto entre el encomendero, los frailes y los indios.
En múltiples ocasiones los dominicos se quejaron del encomendero Francisco de las Casas pues este les impedía la evangelización. El vicario Santa María declaró que Francisco no los dejaba practicar la doctrina a los indios y que tampoco les permitía obedecer, ni que les castigaran ya que ordenaba que sólo lo escucharan a él. De esta manera para Santa María, Francisco era dañino para los indígenas. Aunado a Francisco estaba el cacique y los gobernantes, quienes impulsaban revelarse contra los dominicos.
Detrás de esta disputa se escondía un interés económico, pues el encomendero recibía tributos de los Tai Yacu de la cabecera y de los pueblos sujetos; a su vez éstos tenían que entregar bienes materiales al cacique y a los frailes, además de prestar servicios personales. Francisco no permitía que se les evangelizara porque eso significaría perder buena parte del tributo para la construcción de iglesias; la consecuencia era la oposición a la catequesis, a perder su religión ancestral y sus contribuciones cotidianas.
Mientras Domingo ordenaba a sus subalternos obedecerlo, Francisco, el gobernador y el cacique ordenaban a los indios a quemar copal y beber piciete antes de asistir a la iglesia para que no aprendieran lo que se practicaba. Al mismo tiempo recomendaban ir a la iglesia pero no para aprender la doctrina impuesta sino para adorar a sus propios dioses. Cuando Santa María le pedía a los indios que les trajeran sus ídolos para quemarlos ellos no obedecían porque sus gobernantes los amenazaban con matarlos si los entregaban.
La falta de comprensión de los españoles de las creencias prehispánicas causó el disgusto y la frustración de no poder combatir la idolatría. Esta impotencia dio lugar a la violencia. Los dominicos azotaron con crueldad a los indígenas. Francisco fue azotado por el mismo Santa María. Hubo múltiples acciones de violencia como la transquilación y el azote como castigo de los pecados.










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