DISPUTAS, DISPUTAS, CARRIZOS Y PAJA.
TEXTO POR JENNIFER.
TEXTO POR JENNIFER.
Todo nos remonta a la época en la que se creía en los
dioses como la naturaleza misma, arraigados, prácticas y manifiestos, suponían a
dicho grupo antiguo- prehispánico, a prevalecer en su creencia. Sin embargo,
dadas las circunstancias a las que se nos ha conducido la vida, un barco decide
zarpar, quizá a la deriva para llegar a un lugar en donde se conocen a “personas
no pertenecientes a este planeta”. Empero, lo son. Conociéndose, por medio de
guerras, logra obtenerse mediante el fuego en forma de bala, un sometimiento y dominación…
la famosa “conquista”.
Tierra de la gente de las nubes”, humanos con nombre compuesto
por números y naturaleza. Llega a ellos lo desconocido, una creencia y una fe
poderosas, en conjunto con personajes de poder, en busca de riqueza. Lo económico
ligado a lo religioso, se busca la producción mediante esos desconocidos. Para
que se comprendiera el mensaje, era necesario comenzar con los pocos recursos que
se tenían, así se hizo… con señas, miradas. No es fácil, someter a alguien físicamente
no significaría someter a su mente, a su creer. Se provocaron disputas, por
medio de esto los llamados Frailes, aquellos intentaban volverlo dinámico, aunque
en su fe y religión se prohibiera la aceptación de Dioses falsos, ellos volvían
al hecho de que, debían de aceptar aquella tarea, por medio del proceso, la
vigencia de dichas creencias. Esto no podía entenderse, así que también volcó una
falta de motivación, al igual que por causas externas, el desarrollo paulatino
de la “evangelización”. Sobre todo, esto, sin lugar a duda que se buscó la
forma de, orientar a estas personas a una nueva forma de vida. Pero en pos del
objetivo, hubo formas de manifestar la resistencia que se tenia para doctrinar.
Una de ellas fue permanecer en este lugar “Yanhuitlan”, y establecer el lugar
de enseñanza hasta en paja o carrizo.
“En efecto, los dominicos, los domini
can, los perros del señor, no estuvieron dispuestos a rendirse, acorralaron a
sus presas y una vez dominadas, se instalaron libre y majestuosamente en las
tierras ganadas para levantar un edificio que fuera el sepulcro de la idolatría,
el símbolo del sometimiento de los conquistados en todos los aspectos de su
vida, la representación del firme reino de Dios sobre la tierra”.
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