LA FUERZA PSICOLÓGICA DE MIGUEL ÁNGEL
Texto por Jennifer Cruz
Hablar respecto al renacimiento, retornando al empirismo
<<en el descubrimiento del mundo y del hombre>>, llego el momento
de renacer. El ser humano busca las raíces mismas de la humanidad. Mas el naturalismo
estaba lejos de la realidad, el cambio esencial es el uso de la herramienta del
método científico. Sin embargo, vuelvo a la fuerza psicológica y la relevancia
que tiene en tratar temas de arte, donde nos lleva a crear obras dejando huella
en el tiempo.
¿Qué es para nosotros el renacimiento hoy día?
Nos hemos doblegado a la idea de que, al hablar de grandes
artistas, conservamos la superficialidad de su imagen, y no nos nace ese deseo
y voluntad de querer entender, la razón de ser y forma de vida del artista (sea
cual sea). Para lograr entender el propósito del arte, primero debemos
preguntarnos ¿Qué es el arte? ¿Qué significa para la vida? ¿Para que le sirve a
la humanidad?.¿De que me sirve entender a el artista? ¿Qué camino tomare?
Elegir a un artista determinado, también depende de tus
intereses y tu personalidad, es completamente subjetivo, en este caso decidí
elegir a un artista que ha trascendido hasta el presente.
Hablar de Miguel Ángel (del siglo XV), como icono del
renacimiento, es alejar al lector, y acercarlo como un individuo que tiene
pensamientos, sentimientos, conflictos como cualquier mortal. Sus obras funden
los tiempos y convierten el arte, en un arte unitario.
Mi empatía por Miguel Ángel hace de este ensayo, verlo
diferente a una instrucción. (véase anexos).
Este artista, vivió en una época en el auge del humanismo,
donde la difusión de ideas determinó una nueva concepción del hombre y del
mundo. Este termino “renacimiento”, fue como una regresión al arte de la
cultura clásica griega y romana, pero también con una dirección hacia nuevos
enfoques como lo fueron claro, las artes, la política, la filosofía y las
ciencias, convirtiéndose a un planteamiento ideológico, antropocentrista (esto
continua hasta el presente). Autores tales como Leonardo Da Vinci, Lorenzo de
Medici, Rafael Sanzio, Nicolas Maquiavelo, Donatello, Dante Alighieri, Alberto
Durero, Sandro Botticelli, entre otros más no fueron parte del Renacimiento, si
no que fueron “el Renacimiento”, también actualmente se les puede conocer como
los “genios del renacer”.
En la cuna de los grandes del Renacimiento, nacido hacia el
1475, en Arezzo, Italia; el artista llamado Miguel Ángel, conmovido por la
imagen de la antigüedad y preocupado por desarrollar nuevas técnicas y
transformar el arte. Como testigos podemos ahora ver que el Renacimiento
evoluciono en buena medida de lo que era el “arte medieval”. Tanto este artista
como muchos otros buscaron imperiosamente distanciarse de la etapa anterior. Se
vuelven herederos de los preceptos de la cultura clásica, pero los reinterpretan
a través del humanismo, volviendo a reafirmar los valores intrínsecos del mundo
perceptible y del ser humano como parte de esa realidad sensible. Latente
también en la época fue el mecenazgo, lo cual era el apoyo que se le daba a los
artistas para que fundamentaran y desarrollaran sus obras.
EL artista, Miguel Ángel, fue un ser individual, con
carácter, personalidad e ideología, propios. Una de sus características mas
notables de este personaje, fue el ser capaz de inventar, pensar y responder a
esta nueva inédita relación de ideas, el mismo asumió el valor del “manifiesto”
del arte renacentista italiano. Emocionalmente, era un ser que menospreciaba
las relaciones sociales, como el compartir privacidad, ya que, le gustaba
trabajar en soledad. Desde temprana edad interiormente acepto el “contrato
creador”, esto quiere decir que acepto el “don de la creación”, siendo consciente
de los sacrificios, renuncias, y la entrega completa que el arte conlleva. Durante
su juventud, constantemente tuvo la profunda atracción por el desnudo, esto lo
llevo a no solo contemplarlo, sino también a estudiarlo e ir conociendo la anatomía
del ser humano. En base a estudios históricos llegaron a indagar que estuvo
influenciado por enseñanzas filosóficas de tipo neoplatónico, quizá de Alberto
Durero también, e igualmente con facetas que trasformaban su modo de pensar y
que, al culminar su vida, acepto los preceptos religiosos.
En cuanto a su espíritu, sufría debido a la carencia de amor tanto físico y espiritual, que no pudo adoptar y aceptar en su vida, esto lo dirigió a que en su obra tuviera la tendencia de ser perfeccionista, él decía que “la piedra era una amante celosa, que reclamaba toda la vida de un hombre, toda su pasión, toda su actividad”; en el transcurso de sus años también escribió, poesía, canciones y sonetos, expresando así su lucha emocional que tenia consigo mismo, contenía dentro de si “la imposibilidad de elegir”, querer su cuerpo y despreciarlo, amar la vida y no poder vivirla plenamente, estar consciente de ser el mas grande artista de todos los tiempos y no poder compensarlo.
En cuanto a su espíritu, sufría debido a la carencia de amor tanto físico y espiritual, que no pudo adoptar y aceptar en su vida, esto lo dirigió a que en su obra tuviera la tendencia de ser perfeccionista, él decía que “la piedra era una amante celosa, que reclamaba toda la vida de un hombre, toda su pasión, toda su actividad”; en el transcurso de sus años también escribió, poesía, canciones y sonetos, expresando así su lucha emocional que tenia consigo mismo, contenía dentro de si “la imposibilidad de elegir”, querer su cuerpo y despreciarlo, amar la vida y no poder vivirla plenamente, estar consciente de ser el mas grande artista de todos los tiempos y no poder compensarlo.
Sin embargo, como propiamente he dicho, este artista cuyos
intereses y expresiones no se manifestaban a través de sus palabras, podemos
suponer que disfrutaba de la especulación y controversia que solían producir
sus creaciones. Pensemos esto, que, si le hubiésemos preguntado que contenía ese
“supuesto simbolismo” encerrado en sus obras, muy probablemente nos habría
mantenido un enigmático y cómplice silencio. La psicología en sus obras radica
en la ideología que tenia respecto a sus gustos en los cuales expresaba su
arte. Regresando a lo que dije anteriormente, respecto a su pasión por el
desnudo, el mantenía la idea de que la figura humana era un “motor” de aquel incesante
deseo de elevarse a Dios; el hombre como uno, cuerpo y mente. La belleza era la
estética, los colores, la luz, la nitidez, etc.… Todo aquello nos confirma la perfección
que emanan sus obras. Como lo he establecido, todo esto que manifiestan sus
obras, procede de su propio carácter, personalidad. De hecho, podríamos hacer
una comparación, en cuanto a su personalidad “dura como la piedra que esculpía”;
sus obras como producto de su ser, se movían junto con él, a menudo, entre la
ira, la soberbia, y el deseo de soledad. Puedo decir que el sostenía que “la
verdadera obra de arte no es más que una sombra de la perfección divina”. La
clave en sus obras y en la cual compartía con los artistas de esa época, era
que la descripción del cuerpo para ellos se encontraba en “los movimientos del
alma”.
¿Cómo fue entonces la influencia que generaron sus obras?
Con tan solo una palabra podríamos responder esta pregunta,
fue colosal. A tal magnitud fue su arte, que en el siglo XVI surgió una
corriente artística llamada “manierismo”, el cual fue un intento vano, haciendo
resurgir lo que ya no se puede repetir. Sigue latente hasta el día de hoy, el
esfuerzo decadente de seguir en continuo, como una “autorreferencia”,
alejándose de lo verosímil, excluyendo una autenticidad como persona. Bien,
denominamos, también a “la influencia Miguelangelesca”. Dicho esto, podemos
atribuir, a cada uno de los renacentistas, que, como cada época, no se puede
repetir, es única e incomparable en su momento, pero que, hasta hoy día, el
arte pasado es elogiado.
Algo que podemos considerar es que la obra de este artista
fue celebrada más allá de todo limite, se llegaron a considerar como creaciones
“superiores a la de los antiguos” y por encima de la naturaleza misma. Aun
estando vivo, se inició polémica respecto a su trabajo. Su dominio de las
técnicas clásicas llevó a que, en cierta medida, jugara con ellas y las
sobrepasara.
Evoluciono con el mundo que le rodeaba, reflejando así, sus
expectativas, sus incertidumbres y sus crisis, pero de una manera excepcional.
Como se citó anteriormente, en su constante pasión hacia la figura humana, él
hacia que sus fuerzas traslucieran algo intenso y parecían estar atrapadas por
una tensión interna. Sin duda, como anteriormente se dijo, su personalidad fue
“tan áspera como dúctil de su pincel”. En su trabajo podemos apreciar mucho de
si mismo.
Empezar por hablar de sus obras seria la fiel evidencia de
que, tan solo al admirar y apreciar, sabemos que su trabajo trascenderá por el
tiempo de la humanidad, indefinidamente. ¿Quién no conoce al icónico David? ¿O
la creación de Adán?, que son ahora obras que se resguardan y protegen hasta el
día de hoy y son consideradas patrimonio mundial de la humanidad. Incomparable,
así describiríamos a Miguel Ángel. Mencionando icónicas obras, en las cuales
podemos ver esa fuerza que constituyen.
Madonna de la escalera
(1490-1492).
Centauromaquia (1492).
La piedad (1498-1499).
El David (1502-1504).
Frescos de la capilla Sixtina
(1508-1512).
Moisés (1513-1515).
La creación de Adán (de
la capilla Sixtina),
Lo que nos enseñan sus obras, y hecho por el cual
trascendieron hasta el presente, es el compromiso, dedicación, dominio de las
técnicas, su inteligencia, su carácter, y su personalidad, para todo
erradicarlo y canalizarlo en pura materia. Como vimos al principio, este fiel
“voto” que había en su interior, le ayudaba a comprender que el propósito de él
en este mundo era mas que nada la fuerza de voluntad y de sacrificio que tenía
para con el don de la creación, entendía como funcionaba el mundo, estaba
contenido “en dos mundos”, aun así continuo siendo individual, sin compartir su
secreto, en este caso podríamos deducir, que tanto como familiares y amigos no
eran para el nada; su cómplice, su mejor amigo y su compañero de vida, lo fue
el arte.
De todo sobre lo que he hablado, decido agregar mi punto de
vista personal.
Conocer a los artistas del pasado por medio de la
superficialidad, realmente no sirve de mucho para comprender el arte o la vida,
(si es que lo queremos hacer), para lograr entender una obra, es necesario
estar consciente de que toda la raza humana, vive por medio de la mente, su
pensar, sentir, lo que le hace ser único e irrepetible, que todos
independientemente seamos o no los grandes artistas del siglo, todo nos resume
a esto: el arte nos humaniza. Ver a este artista icónico, mas que como el
grande, verlo como alguien que también comprendía que todos tenemos una lucha
interior, que todos tenemos que tomar una decisión, también es voluntad. Obtuve
el conocimiento por medio de variados libros que tratan específicamente sobre
su vida. Podemos conocer aún, a nuestros antepasados por medio de la
información obtenida por la misma investigación humana. Nuestra intriga, el
querer comprender, nos moviliza para también entendernos como seres
individuales. Esta fuerza psicológica que irradiaba Miguel Ángel en su obra nos
da también la oportunidad de determinar que queremos producir en nuestra vida,
que nos motiva, que nos duele, quienes podemos ser y como podemos serlo.
Nuestro trabajo radica en nuestra psicología, sin mas rodeos, es lo único que
la hace existir.
Todos llevamos a nuestro lado una sombra misteriosa, a la
cual me referiré como pasado, por ella funcionamos como sociedad; sin embargo,
en el mundo del arte, todo lo que se haga es único, no se puede repetir. ¿Por
qué?, sencillamente porque no hay nadie igual a nosotros, en tanto a nuestras
experiencias, nadie vivirá algo igual, nuestras ideologías, y sentimientos, no
hay iguales, solo similares. ¿Qué nos hace humanos?, Miguel Ángel, lo entendía,
sabia que mientras aceptara que hay algo más allá de nuestro universo, difícil
de entender, imposible de estudiar, podría hacer algo con ello, hago alusión a
el “don de la creación”. No puedo decir que alguien tiene la respuesta, del
porque podemos crear, lo que si puedo decirles es que con ello podemos hacer
cosas, en una palabra: impresionantes.
Este sentimiento humano que nos corrompe nos edifica, pero
al mismo tiempo nos destruye, nuestra “fuerza psicológica”. Todos tenemos la
oportunidad de decidir como dije antes; claramente mi objetivo, fue manifestar
la idea de que lo único que importa en esta vida, lo que te mueve… el espíritu.
Decidimos que camino tomar, como y con quien tomarlo. Tu deseo, tu entusiasmo,
o igual tu dolor, es lo que te motiva a crear arte también.
Miguel Ángel, con virtud, voluntad, desplegaba sus fuerzas
y energías, en lo único que le daba esa tranquilidad que el necesitaba y
anhelaba: el arte. Creía en sueños y en presagios. Todos nosotros soñamos,
podemos lograrlo, aunque también existan limitantes, no podemos ser Dios, pero
si experimentar que se siente ser un poco como el, sea o no que crean en él, no
podemos negar la perfección con la que se maneja el mundo natural.
Nuestra huella decidimos dejarla en testimonio de que
existimos. Miguel Ángel sigue vivo, (claro es literal), porque sus obras nos
hablan de alguien que las hizo ser, que por el entendemos el arte de cierta
forma y no de otra. ¿Cómo hubiese sido si Miguel Ángel no hubiese nacido?, ¿si
hubiese tomado la decisión de trabajar con su papa?, simplemente son
especulaciones, el pasado no se puede borrar. Nos marcó, para siempre, por la
eternidad en el arte, en la vida. Nuestra “fuerza psicológica” nos impulsa,
ahora la pregunta es ¿Qué decidiremos cada uno de nosotros?
ANEXOS
I.
CARTA
A MIGUEL ÁNGEL DE PARTE DE SU PADRE.
Ludovico
Bounarroti en Florencia, al hijo miguel ángel en roma. 19 de diciembre de 1500.
Queridísimo
hijo. Por la gracia de Dios, Buorranoto regresó el domingo pasado sano y salvo,
y me ha contado como están las cosas por ahí. Además, me ha traído una carta
tuya, que me ha gustado mucho, por ella veo que estas sano y te encuentras
bien, gracias a Dios, e incluso veo que has progresado. Además, el amor que
profesas a tus hermanos me consuela muchísimo.
Acerca
del asunto del dinero que quieres proporcionar a Buorranoto y Gian Simone para
la creación de un negocio, estoy todavía buscando. Por ahora no he encontrado
un partido que me guste; pero es verdad que tengo algo entre manos. Es
necesario abrir los ojos y mirar con cuidado si no hay ningún estorbo. Quiero
ir despacio y bien aconsejado, y de todo te pondré al tanto.
Buorranoto
me dice que vives allí con gran ahorro o, mejor dicho, miseria. El ahorro es
bueno, pero la miseria es dañina, porque es vicio que desagrada a Dios y a las
gentes del mundo, y además te hará mal al alma y al cuerpo; y mientras seas
joven soportaras por algún tiempo esta contrariedad, pero cuando falta la
virtud de la juventud se descubren después las enfermedades que se han generado
por estas contrariedades, y por vivir el mal y con miseria.
Como
te he dicho, el ahorro es bueno, pero sobre todo no te comportes con miseria:
vive moderadamente e intenta no vivir con estreches. Y guárdate de peligros,
sobre todo, porque practicando tu arte, si enfermaras (dios no lo permita)
serias hombre perdido. Y sobre todo ten cuidado con la cabeza; consérvala
moderadamente caliente y no te laves jamás; hazte frotar y no te laves.
Todavía
me dice Buorranoto que tienes un costado que se te ha inflamado; eso se produce
por malestar o por cansancio, o por comer alimentos en mal estado o
flatulentos, o si sufres de frio por las piedras o la humedad. A mí me ocurrió
hace mucho y todavía de vez en cuando me molesta, cuando como alimentos
flatulentos o cuando sufro frio o cosas de ese tipo. Nuestro Francesco también
lo sufrió, e igualmente Gismondo. Es necesario guardarse de esas cosas, porque
es peligroso sobre todo para el tímpano, para que no se abra. Cuídate. Te diré
la medicina que yo hice.
Una
vez más te recuerdo que te las ingenies para regresar lo más pronto que puedas,
y créeme que cuando estés aquí, tendrás trabajo. Ingéniate de buen modo para
regresar aquí, y si no puedes terminar los mármoles, encárgaselos a alguno que
agrade a tus amigos, y después de un tiempo, no ira tan mal que cualquier día que
puedas regresar por allí.
II.
POESIA
(EN SU
JUVENTUD)
¡Ay,
haz que te vea en todo!
Si por
mortal belleza arder me siento, junto a tu fuego se consumirá el mío, y en el
tuyo como ardí, arderé.
Amado
Señor mío, solo a ti te invoco y clamo contra mi inútil y ciego tormento: solo
tú puedes renovarme, fuera y dentro deseos, sensatez, valor escaso y lento.
Entregaste
al tiempo, Amor, mi alma divina, y en este despojo frágil y cansado la
recluiste, con tan cruel destino.
¿Qué
puedo hacer más que vivir como vivo? Señor, sin ti todo bien me falta; solo el
poder divino es capaz de cambiar suerte.
III.
POESIA
(FINALES
DE SU VIDA)
“Llegado
está el curso de la vida mía,
con tempestuoso mar, en frágil barca,
al
común puerto, donde se va a rendir cuenta y razón de obras tristes o piadosas.
Así la apasionada fantasía
que
del arte hizo mi ídolo y monarca
conozco ahora estar cargada de errores
y lo
que, a su pesar, busca el hombre.
Los amorosos pensamientos, alegres y vanos,
¿qué harán si a dos muertes me aproximo?
De una
estoy cierto, la otra me amenaza.
Ni
pintar ni esculpir me dan sosiego
al alma, vuelta a aquel amor divino
que en la cruz a todos nos abraza”.
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